La Asociación de Mitilicultores de Chile (AmiChile) y la Universidad Santo Tomás (UST) unieron fuerzas para desarrollar una plataforma digital con modelos predictivos de inteligencia artificial orientada a optimizar el cultivo del chorito chileno (Mytilus chilensis). El proyecto, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), promete entregar a los mitilicultores de Chiloé y la Región de Los Lagos una herramienta concreta para enfrentar uno de sus mayores desafíos: la planificación productiva en un entorno cada vez más afectado por el cambio climático.
Contexto y datos: la segunda industria acuícola del mundo en jaque climático
Chile es el segundo mayor productor y exportador mundial de mejillones de cultivo, y prácticamente el 100% de esa producción se concentra en la Región de Los Lagos, específicamente en la Isla de Chiloé, sus archipiélagos adyacentes y los fiordos patagónicos. Las exportaciones de choritos chilenos alcanzaron los 31,1 millones de dólares en el período más reciente relevado, con un incremento interanual del 13%, siendo España el principal destino con 11,8 millones de dólares.
Sin embargo, la industria enfrenta amenazas crecientes. La acidificación del océano, el aumento de temperaturas del agua y las floraciones de algas nocivas (marea roja) se han intensificado en los últimos años, generando pérdidas impredecibles y dificultando la planificación de cosechas y la gestión logística. Para una industria que exporta a mercados exigentes en términos de plazos y volúmenes, esta incertidumbre representa un freno al crecimiento.
El proyecto desarrollado por UST y AmiChile, financiado en el marco del Concurso de Investigación Tecnológica Aplicada 2025 de ANID, busca atacar directamente esta problemática. La plataforma digital utiliza modelos bioinformáticos que se adaptan dinámicamente a cada centro de cultivo, entregando curvas de crecimiento predictivas con una precisión superior al 85%. Los datos son capturados de forma sistemática desde los propios centros, procesados con análisis predictivo avanzado, y presentados en una interfaz accesible para los mitilicultores.
En el proyecto participan directamente dos empresas socias de AmiChile: Empresa Pesquera Apiao S.A. y Sudmaris Chile S.A., lo que garantiza que la herramienta se desarrolle con requerimientos reales del sector productivo y no solo desde la academia.
Impacto en la industria: de la intuición al dato en tiempo real
Históricamente, los mitilicultores chilenos han gestionado sus centros con base en la experiencia y la observación directa. Si bien ese conocimiento empírico es invaluable, resulta insuficiente en un entorno donde las variables ambientales cambian con rapidez y los mercados internacionales exigen cada vez mayor trazabilidad, consistencia y capacidad de anticipación.
La plataforma de UST y AmiChile apunta a digitalizar ese conocimiento y potenciarlo con datos. Al integrar variables oceanográficas (temperatura del agua, salinidad, concentración de fitoplancton, oxígeno disuelto) con datos históricos de crecimiento y cosecha de cada línea de cultivo, el sistema puede proyectar con alta precisión cuándo y cuánto se podrá cosechar en cada centro. Esto permite a las empresas negociar contratos con anticipación, optimizar la logística de transporte, reducir costos de operación y mejorar la competitividad frente a productores europeos y asiáticos.
La meta de superar el 85% de precisión en los modelos predictivos es, según los investigadores, suficiente para que los mitilicultores puedan tomar decisiones de negocio confiables. Cuando el sistema alcance mayor madurez, se espera que también pueda anticipar episodios de marea roja o eventos de mortalidad masiva, permitiendo acciones preventivas antes de que se produzcan pérdidas.
¿Qué significa esto para los emprendedores de Los Lagos?
Para los mitilicultores independientes y pymes acuícolas de Castro, Quellón, Dalcahue, Ancud y otros centros de producción, esta plataforma puede representar un salto cualitativo en la gestión de sus operaciones. Contar con información predictiva de crecimiento puede mejorar la negociación con plantas procesadoras y exportadoras, reducir costos de cosecha mal programada y abrir acceso a mercados premium que exigen consistencia en los volúmenes.
Pero más allá del uso directo de la herramienta, el proyecto genera oportunidades para emprendedores de sectores complementarios. Las empresas de tecnología, sensórica marina, software y análisis de datos de la región pueden posicionarse como proveedores de infraestructura para la digitalización del sector mitilicultor. La demanda de sensores de monitoreo ambiental, conectividad en zonas remotas y soporte técnico para plataformas digitales crecerá a medida que la adopción tecnológica avance en la industria.
También existe una oportunidad para consultores y asesores que quieran acompañar a mitilicultores en la transición hacia una gestión basada en datos. Muchos productores tienen el capital humano y la experiencia productiva, pero carecen de las habilidades digitales para aprovechar herramientas como esta. Ahí es donde los emprendedores de servicios profesionales pueden ofrecer un valor diferencial.
Asimismo, el éxito de esta plataforma en el cultivo del chorito podría servir de modelo para otros rubros acuícolas presentes en la región, como el cultivo de ostras, algas o especies nativas, abriendo un campo de aplicación tecnológica mucho más amplio.
Perspectivas y próximos pasos
La plataforma desarrollada por UST y AmiChile se encuentra actualmente en fase de implementación y validación en los centros de cultivo de las empresas socias. Los próximos meses serán clave para medir la precisión real de los modelos en condiciones de campo y ajustar los algoritmos con datos productivos frescos.
A mediano plazo, AmiChile planea ofrecer la plataforma a todos sus socios, lo que podría beneficiar a decenas de empresas mitilicultoras de la región. El potencial es enorme: si la herramienta logra reducir las pérdidas por planificación deficiente en incluso un 10%, el impacto económico para la industria regional sería de varios millones de dólares anuales.
La convergencia entre ciencia aplicada, industria acuícola y financiamiento público a través de ANID es un modelo que puede replicarse en otros desafíos productivos de la región. EstaciónEmprende.com hará seguimiento a la evolución de este proyecto y a las convocatorias abiertas para proveedores tecnológicos del sector.
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Fuentes consultadas