Salmón chileno y equidad de género: un cambio que llega a la conducción de la industria en Los Lagos
La industria salmonera de la Región de Los Lagos no solo lidera las exportaciones nacionales de proteína acuícola —con cifras que superaron los USD 5.800 millones en 2024 según datos de SalmonChile—, sino que comienza a transformar también su estructura interna. La empresa Multi X, uno de los actores consolidados del sector con operaciones en la región, incorporó recientemente once mujeres en cargos de jefatura, una medida que marca un precedente concreto en una industria históricamente dominada por liderazgos masculinos. En Los Lagos, donde la salmonicultura emplea directamente a más de 27.000 personas, este tipo de decisiones tienen impacto directo en la dinámica laboral del territorio.
¿Por qué importa la equidad de género en la salmonicultura regional?
La pregunta parece obvia, pero vale la pena contextualizarla en clave productiva. La industria salmonera de Los Lagos opera bajo esquemas de certificación internacional cada vez más exigentes. Protocolos como el Aquaculture Stewardship Council (ASC) y estándares de mercados de destino como la Unión Europea y Estados Unidos incorporan criterios sociales y laborales como parte de la evaluación de proveedores. La equidad de género no es solo un valor ético: es un indicador que los compradores internacionales revisan con creciente atención.
En ese contexto, la decisión de Multi X de avanzar hacia la paridad en cargos de jefatura responde tanto a una convicción interna como a una lectura estratégica del mercado global. Las empresas que no incorporan diversidad en su gestión enfrentan barreras crecientes para acceder a ciertos mercados premium, especialmente en Europa del Norte, donde los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) forman parte de los contratos de compra.
El perfil de las jefaturas: técnico, operativo y de proceso
Aunque Multi X no ha detallado públicamente los cargos específicos, en la industria salmonera los roles de jefatura abarcan desde la conducción de turnos en plantas de proceso hasta la supervisión de centros de cultivo, gestión de calidad, control sanitario y coordinación logística. Estos son espacios donde la formación técnica —muchas veces proveniente de institutos como INACAP o la Universidad de Los Lagos— tiene alta valoración. Que once mujeres accedan simultáneamente a estas posiciones dentro de una misma empresa sugiere que hubo un proceso deliberado de identificación y promoción de talento interno, no una acción cosmética.
El desafío de fondo: brechas que persisten en la industria de Los Lagos
El avance de Multi X es significativo, pero no oculta que la brecha de género en la salmonicultura regional sigue siendo estructural. Según datos del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), en la industria acuícola chilena las mujeres representan cerca del 38% de la fuerza laboral total, pero su presencia cae drásticamente en roles de supervisión y gestión: menos del 20% de los cargos directivos en empresas salmoneras son ocupados por mujeres.
En Los Lagos, esta realidad se cruza con condiciones laborales específicas: turnos rotativos en centros de cultivo insulares, faenas en zonas de difícil acceso como el Archipiélago de Chiloé o los canales de Palena, y una cultura organizacional que históricamente ha asociado el liderazgo en terreno con perfiles masculinos. Romper ese molde requiere no solo voluntad corporativa, sino también políticas de conciliación, acceso a formación continua y redes de apoyo que todavía son insuficientes en la región.
Regulación, mercados y la presión por estándares sociales
El contexto regulatorio también empuja en esta dirección. La Ley 21.015 de inclusión laboral y los compromisos de Chile en el marco del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) incluyen cláusulas laborales que las empresas exportadoras deben demostrar que cumplen. Para la salmonicultura de Los Lagos, que destina más del 70% de su producción a mercados externos —principalmente Estados Unidos, Japón, Brasil y la Unión Europea—, la gestión social interna es parte del expediente de cumplimiento que los compradores auditan.
Adicionalmente, organismos como SERNAPESCA y la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) han avanzado en exigir a las empresas planes de gestión que incluyan dimensiones de responsabilidad social. Si bien estos organismos se enfocan principalmente en aspectos sanitarios y ambientales —vigilancia del virus ISA, control del Caligus rogercresseyi (piojo de mar), monitoreo de fondos marinos bajo el DS 320—, la presión por estándares más amplios de sostenibilidad va en aumento.
¿Qué puede aprender el ecosistema productivo regional de esta señal?
La medida de Multi X no debería leerse de forma aislada. En la Región de Los Lagos conviven la salmonicultura con la mitilicultura, la acuicultura de pequeña escala, la ganadería y la pesca artesanal. Todas estas industrias comparten un mismo mercado laboral regional y una misma cantera de talento técnico y profesional. Cuando una empresa grande avanza en equidad de género en cargos de conducción, genera un efecto demostrativo que puede influir en empresas medianas y pequeñas proveedoras del sector.
Organismos como CORFO y el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) tienen programas activos en la región orientados a fortalecer competencias laborales con perspectiva de género. Conectar esas iniciativas con la demanda concreta de las empresas salmoneras es una oportunidad que la región no debería desperdiciar.
Desde Estación Emprende hemos reportado cómo la salmonicultura de Los Lagos enfrenta desafíos simultáneos en materia sanitaria, tecnológica y de mercados. La equidad de género en el liderazgo no es un tema separado de esa agenda: es parte de la competitividad de largo plazo que la industria necesita construir para mantenerse relevante en los mercados globales más exigentes.
Conclusión: Los Lagos como laboratorio de una industria que se transforma
La incorporación de once mujeres en jefaturas dentro de Multi X es un dato concreto en una región donde la salmonicultura define el tejido económico de comunidades como Puerto Montt, Castro, Quellón y Chaitén. No es un hito que resuelva la brecha de género en la industria, pero sí una señal de que el sector comienza a moverse en una dirección que el mercado global ya no considera opcional. Para los profesionales de Los Lagos que trabajan en esta industria —desde técnicos acuícolas hasta ingenieros de proceso y gestores de calidad—, este movimiento abre preguntas relevantes sobre cómo se construyen las trayectorias de liderazgo en el sector y qué condiciones hacen posible ese ascenso.
- ¿Están las empresas salmoneras de Los Lagos preparadas para incorporar criterios ESG de género como parte de su estrategia exportadora, más allá de las acciones puntuales?
- ¿Qué rol deben jugar instituciones como CORFO, la Universidad de Los Lagos o INACAP para fortalecer el acceso de mujeres a formación técnica orientada a cargos de liderazgo en acuicultura?
- ¿Cómo afecta la dispersión geográfica de los centros de cultivo en el Archipiélago de Chiloé y los canales de Palena las posibilidades reales de conciliación laboral y familiar para mujeres en jefatura?
- ¿En qué medida los mercados de destino del salmón chileno —especialmente la Unión Europea— están comenzando a auditar activamente los indicadores sociales y de género de sus proveedores en Los Lagos?
- ¿Puede la equidad de género en la conducción de empresas salmoneras convertirse en un diferenciador competitivo para el salmón de Los Lagos frente a competidores de Noruega o Canadá?
Fuentes consultadas