Marea roja en Los Lagos: el freno invisible del mejillón chilote
- junio 19, 2026
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Las floraciones algales nocivas siguen siendo el mayor riesgo sanitario para la mitilicultura en Los Lagos. Qué implica para productores y mercados en 2026.
Las floraciones algales nocivas siguen siendo el mayor riesgo sanitario para la mitilicultura en Los Lagos. Qué implica para productores y mercados en 2026.
Cada temporada, miles de mitilicultores de la Región de Los Lagos enfrentan una amenaza que no se ve, no se huele y no avisa con anticipación: la marea roja. Las floraciones algales nocivas (FAN), causadas principalmente por microalgas como Alexandrium catenella, siguen siendo el factor de riesgo sanitario más determinante para la industria del mejillón en Chiloé y el interior del archipiélago. En un sector que exporta cerca de 60.000 toneladas anuales de mitílidos y genera empleo directo e indirecto para más de 10.000 familias en la región, la gestión de este fenómeno ya no puede tratarse como una contingencia: debe ser una política productiva de largo plazo.
El fenómeno FAN no es nuevo ni excepcional en la región. Lo que sí ha cambiado en los últimos años es su extensión geográfica, su duración y la imprevisibilidad de sus ciclos. Zonas del interior del Seno de Reloncaví, el Canal de Chacao y la costa oeste de Chiloé han registrado episodios que antes se consideraban acotados al invierno austral, pero que hoy pueden manifestarse en períodos inusuales del año. SERNAPESCA, a través de su programa de monitoreo de marea roja, publica semanalmente los resultados de los análisis de Veneno Paralizante de los Mariscos (VPM) en las distintas áreas de manejo y concesiones acuícolas, pero la cobertura territorial sigue siendo un desafío en zonas de difícil acceso.
La toxina paralizante es el principal problema para el mejillón (Mytilus chilensis), porque se acumula en el tejido del molusco y hace inviable su comercialización hasta que los niveles bajan del límite regulatorio de 80 microgramos de saxitoxina equivalente por 100 gramos. Durante una veda sanitaria, el productor no puede cosechar, no puede vender y no puede cubrir sus costos operativos: el centro de cultivo sigue activo biológicamente, pero económicamente está paralizado.
Para los productores a pequeña y mediana escala —que representan la mayoría del tejido productivo mitilicultor de Los Lagos— una veda de seis a ocho semanas puede significar la diferencia entre mantener o perder el acceso a crédito, cumplir o no con compromisos de entrega a plantas procesadoras, y sostener o no el empleo de buzos y trabajadores de cubierta. A diferencia de la salmonicultura, la mitilicultura opera con márgenes más ajustados y menor capacidad de absorber shocks externos sin apoyo institucional.
En episodios anteriores de marea roja de alta intensidad, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) ha activado instrumentos de emergencia para apoyar a pequeños productores acuícolas afectados. Sin embargo, la velocidad de activación de estos mecanismos y la cobertura efectiva han sido objeto de crítica por parte de gremios como la Federación de Mitilicultores de Los Lagos (FEDEMAR). El desafío institucional es claro: los tiempos administrativos no siempre coinciden con los tiempos biológicos de una veda sanitaria.
Por otra parte, CORFO ha financiado proyectos de I+D orientados a mejorar los sistemas de detección temprana de FAN, incluyendo el desarrollo de sensores oceanográficos y modelos predictivos en colaboración con universidades como la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP). Estos esfuerzos son valiosos, pero aún no se han traducido en un sistema regional integrado de alerta temprana que opere en tiempo real para todas las áreas concesionadas.
La marea roja también tensiona el debate sobre las concesiones de acuicultura en la región. Mientras el Ministerio de Economía avanza en la revisión del marco regulatorio del DS49 —decreto que regula las concesiones acuícolas en Chile— los mitilicultores advierten que la zonificación actual no siempre considera adecuadamente el historial de FAN de cada área. Instalar un centro de cultivo en una zona con alta recurrencia de floraciones algales es un riesgo productivo que no siempre queda explicitado en los procesos de otorgamiento de concesiones.
La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) ha señalado en distintos foros que la revisión de los instrumentos de zonificación del borde costero es una prioridad, pero la coordinación entre organismos —SERNAPESCA, SMA, municipios y gobiernos regionales— sigue siendo compleja. En Los Lagos, donde coexisten intereses de la salmonicultura, la mitilicultura, la pesca artesanal y el turismo costero, la disputa por el borde costero es un fenómeno permanente.
La respuesta más sostenible a la marea roja no es solo mejorar el monitoreo —aunque eso es indispensable— sino diversificar las estrategias productivas y fortalecer la resiliencia del sector. Algunas líneas de trabajo que ya se están explorando en la región incluyen:
La mitilicultura de Los Lagos tiene un potencial exportador que va mucho más allá de su estado actual. Mercados de Europa, Asia y Norteamérica valoran cada vez más el mejillón chileno por su trazabilidad, bajas huellas de carbono y condiciones de cultivo extensivo sin uso de antibióticos. Pero para capturar ese potencial, el sector necesita certeza sanitaria, acceso estable a concesiones bien ubicadas y un sistema de apoyo institucional que responda a la velocidad que exige el mercado internacional.
La marea roja es un fenómeno natural, pero la vulnerabilidad que genera en miles de familias mitilicultoras de Chiloé, Calbuco, Maullín y Hualaihué es, en buena parte, una construcción institucional y de política pública. Reducirla requiere inversión sostenida en ciencia aplicada, coordinación interinstitucional y una visión de largo plazo que entienda la mitilicultura no como un sector menor de la acuicultura regional, sino como un pilar productivo estratégico de Los Lagos.