Mitilicultura en Los Lagos: desafíos y oportunidades 2025
- junio 8, 2026
- 0
La mitilicultura en la Región de Los Lagos enfrenta mareas rojas, nuevas regulaciones y apuestas tecnológicas que redefinen su futuro exportador en 2025.
La mitilicultura en la Región de Los Lagos enfrenta mareas rojas, nuevas regulaciones y apuestas tecnológicas que redefinen su futuro exportador en 2025.
La mitilicultura en la Región de Los Lagos atraviesa uno de sus momentos más complejos y, al mismo tiempo, más prometedores. Durante el primer trimestre de 2025, las exportaciones de mejillón chileno superaron las 18.500 toneladas en peso neto, consolidando a la región como el principal polo productor de Mytilus chilensis del hemisferio sur, según cifras preliminares de SERNAPESCA. Sin embargo, episodios recurrentes de Floraciones Algales Nocivas (FAN), presión regulatoria creciente y la necesidad urgente de incorporar tecnología han puesto en jaque el modelo productivo tradicional que históricamente dominó las costas del mar interior de Chiloé y el estuario de Reloncaví.
Para los más de 1.200 mitilicultores activos registrados en la región —entre pequeños productores artesanales y empresas medianas integradas— el 2025 no es un año más. Es el año en que las decisiones que se tomen definirán si la industria escala o retrocede frente a competidores como España, Nueva Zelanda y China.
El fenómeno de las Floraciones Algales Nocivas (FAN), conocido popularmente como marea roja, sigue siendo la principal amenaza operacional para la mitilicultura regional. En lo que va de 2025, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) ha mantenido vedas sanitarias en zonas clave de la provincia de Chiloé durante más de 47 días acumulados entre enero y abril, afectando centros de cultivo en las comunas de Quemchi, Dalcahue y Curaco de Vélez.
El costo económico no es menor. Según estimaciones del gremio AmiChile (Asociación de Mitilicultores de Chile), cada semana de veda sanitaria puede representar pérdidas directas de entre USD 800.000 y USD 1,2 millones para el conjunto de la industria regional, considerando la paralización de cosechas, la pérdida de compromisos de exportación y el deterioro de la biomasa en líneas de cultivo.
Frente a este escenario, una apuesta concreta está tomando forma. El proyecto FONDEF ID23I10198, liderado por la Universidad Austral de Chile (UACh) en conjunto con la empresa AquaSat Ltda., busca implementar una red de boyas inteligentes con sensores multiparamétricos en el mar interior de Chiloé para detectar tempranamente la presencia de Alexandrium catenella —principal dinoflagelado responsable de la marea roja en la zona. La tecnología permite alertas con hasta 72 horas de anticipación, lo que daría a los productores una ventana crítica para adelantar cosechas o tomar medidas preventivas. La fase piloto opera actualmente en el sector de Dalcahue y los resultados preliminares serán presentados en el segundo semestre de 2025.
El marco regulatorio también está presionando a la industria. La implementación progresiva del Decreto Supremo N°49 (DS49), que establece condiciones técnicas y ambientales para las concesiones de acuicultura, ha generado debate entre los mitilicultores de Los Lagos. Por un lado, productores de mayor escala valoran que la norma ordena el borde costero y reduce conflictos de uso con otras actividades, como la pesca artesanal y el turismo. Por otro, los pequeños mitilicultores —muchos de ellos microempresarios de Chiloé con menos de tres concesiones activas— advierten que los costos de adecuación pueden ser prohibitivos sin apoyo estatal.
Desde CORFO Los Lagos, el Programa Territorial Integrado (PTI) Chiloé Acuícola ha destinado recursos para apoyar la formalización y mejora técnica de pequeños productores. En 2024, más de 280 mitilicultores accedieron a instrumentos de cofinanciamiento para adecuación normativa, según datos del Informe de Gestión Regional de CORFO publicado en enero de 2025. No obstante, los actores del sector advierten que la velocidad del proceso regulatorio supera la capacidad de respuesta de los productores más vulnerables.
En el plano exportador, la mitilicultura de Los Lagos tiene razones para el optimismo. La Unión Europea sigue siendo el destino predominante, absorbiendo cerca del 62% del volumen exportado en formato de media concha congelada y mejillón entero cocido-congelado, con España, Francia e Italia como principales compradores. Sin embargo, el mercado asiático —especialmente Corea del Sur y Japón— está mostrando un crecimiento sostenido en la demanda de productos premium con trazabilidad certificada.
ProChile Los Lagos reportó en su último boletín sectorial (marzo 2025) que las exportaciones de mitílidos hacia Asia crecieron un 18% en valor FOB durante 2024 respecto al año anterior, impulsadas por la apertura de nuevos canales de distribución y la certificación bajo estándares ASC (Aquaculture Stewardship Council). Esta tendencia abre oportunidades para productores que logren diferenciarse por calidad, inocuidad y sustentabilidad, tres atributos en los que la acuicultura chilena tiene margen de mejora y también de posicionamiento.
La discusión sobre el futuro de la mitilicultura en la Región de Los Lagos no puede desvincularse de su dimensión territorial. Esta industria es base económica de comunidades costeras de Chiloé, Cochamó, Calbuco y Maullín, donde las familias llevan generaciones ligadas al cultivo del mejillón. Cualquier transformación productiva —sea tecnológica, regulatoria o comercial— tiene un impacto social directo en esos territorios.
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha intensificado su fiscalización en la zona durante 2025, con especial atención en el cumplimiento de Planes de Manejo Ambiental (PMA) y la disposición adecuada de residuos sólidos como las cuerdas y flotadores en desuso. Esto exige a las empresas —grandes y pequeñas— elevar sus estándares operacionales, lo que también representa una oportunidad para la economía circular y el emprendimiento en gestión de residuos acuícolas.
Iniciativas como el programa Acuicultura de Pequeña Escala (APE) de SUBPESCA, el apoyo de INDAP a productores rurales con vocación acuícola y la investigación aplicada de universidades como la UACh y la Universidad de Los Lagos (ULagos) configuran un ecosistema de soporte que, bien articulado, puede ser la diferencia entre una industria que se adapta y una que queda rezagada.
El mejillón de Los Lagos tiene atributos únicos —aguas frías, corrientes ricas en nutrientes, sabor diferenciado— que ningún otro origen puede replicar. El desafío es convertir esas ventajas naturales en ventajas competitivas sostenibles. Y eso requiere inversión, coordinación y visión de largo plazo desde todos los actores: productores, academia, gobierno regional y municipios costeros.