Mitilicultura en Los Lagos: desafíos y oportunidades 2025
- junio 14, 2026
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La industria mitilicultura en Los Lagos enfrenta mareas rojas, nuevas regulaciones y apuestas tecnológicas. Análisis actualizado para el sector acuícola regional.
La industria mitilicultura en Los Lagos enfrenta mareas rojas, nuevas regulaciones y apuestas tecnológicas. Análisis actualizado para el sector acuícola regional.
La mitilicultura en la Región de Los Lagos cerró 2024 con cifras que invitan tanto a la cautela como al optimismo. Según datos de SERNAPESCA, la región concentra más del 85% de la producción nacional de mejillón (Mytilus chilensis), con cosechas que superaron las 280.000 toneladas el año pasado, consolidando a Los Lagos como el principal territorio acuícola del Cono Sur. Sin embargo, el sector arrastra tensiones estructurales que en 2025 se han vuelto imposibles de postergar: episodios recurrentes de Floraciones Algales Nocivas (FAN), presión regulatoria creciente y una brecha tecnológica que separa a los grandes operadores de los mitilicultores artesanales de Chiloé, Calbuco y Puqueldón.
El primer trimestre de 2025 volvió a marcar el pulso de las alertas sanitarias. El Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) registró presencia de Alexandrium catenella —principal causante de la Marea Roja o Veneno Paralítico de los Mariscos (VPM)— en sectores de las comunas de Dalcahue, Queilén y Curaco de Vélez durante marzo y abril. Estas vedas, coordinadas por SERNAPESCA mediante el Programa de Sanidad de Moluscos Bivalvos (PSMB), implican paralizaciones productivas que pueden extenderse entre 3 y 10 semanas, generando pérdidas estimadas en USD 4 millones por episodio según proyecciones del gremio AmiChile.
Lo que preocupa a los operadores no es solo la frecuencia de las FAN, sino su impredecibilidad creciente, asociada al calentamiento de las masas de agua en el mar interior de Chiloé. Las temperaturas superficiales del mar registradas por la Armada de Chile en el Canal de Chacao durante el verano 2024-2025 estuvieron entre 0,8°C y 1,2°C por encima del promedio histórico, condición que favorece la proliferación de microalgas tóxicas.
Ante este escenario, proyectos cofinanciados por CORFO a través del instrumento Fortalece y alianzas con la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos están desplegando boyas oceanográficas con sensores de clorofila, temperatura y salinidad en tiempo real. A marzo de 2025, operan 14 boyas activas en el archipiélago de Chiloé, cifra que proyecta duplicarse antes de diciembre según la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA). El desafío está en la integración de estos datos con los sistemas de alerta temprana que usan los pequeños productores, quienes en su mayoría no cuentan con conectividad ni capacitación para interpretar dashboards especializados.
El Decreto Supremo N°49 (DS49) sobre concesiones de acuicultura continúa siendo un tema candente en las mesas sectoriales de Puerto Montt y Castro. Este instrumento, que regula las condiciones ambientales y de ordenamiento territorial para las concesiones acuícolas, ha generado un proceso de adecuación que —según la Asociación de Mitilicultores de Chile (AmiChile)— afecta a más de 1.200 concesiones activas en la región, muchas de ellas operadas por familias de pescadores artesanales reconvertidos al cultivo de mejillón.
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) intensificó durante 2024 las fiscalizaciones en polígonos de cultivo en la zona de Los Fiordos y la costa oeste de Chiloé, detectando infracciones relacionadas con densidades de cultivo superiores a las autorizadas y deficiencias en los planes de seguimiento ambiental. Para los medianos operadores, cumplir con el DS49 implica inversiones en estudios de impacto, monitoreo de fondo marino y gestión de residuos que pueden alcanzar los $8 millones anuales por concesión, según estimaciones del sector.
A pesar de las dificultades operativas, la mitilicultura en Los Lagos mantiene una proyección exportadora robusta. Según cifras de ProChile y el Banco Central de Chile, las exportaciones de mejillón chileno cerraron 2024 en torno a los USD 210 millones, con mercados principales en la Unión Europea (España, Francia, Italia), Estados Unidos y creciente demanda desde Corea del Sur y Japón. El mejillón congelado IQF y el mejillón en conserva lideran los formatos de exportación, aunque el mejillón en media valva fresco-refrigerado está ganando participación en los mercados premium europeos.
El reto de la trazabilidad es hoy una exigencia no negociable para los compradores internacionales. El reglamento europeo sobre due diligence en cadenas de suministro alimentario, que comenzará a aplicarse progresivamente desde 2025, demandará a los exportadores demostrar estándares ambientales y sociales verificables desde el origen. Aquí, la implementación del sistema e-SIPA de SERNAPESCA cobra relevancia como herramienta de trazabilidad digital, aunque su adopción entre los pequeños productores de Chiloé aún es parcial.
El ecosistema de innovación en torno a la mitilicultura en Los Lagos está madurando. CORFO Región de Los Lagos tiene activos en 2025 instrumentos como los Programas de Difusión Tecnológica (PDT) y las Líneas de Capital Semilla orientadas a startups acuícolas. El Centro de Innovación Acuícola de la UACh en Puerto Montt trabaja actualmente en prototipos de sistemas de cultivo suspendido de menor impacto en fondo marino y en herramientas de inteligencia artificial para predicción de FAN con hasta 72 horas de anticipación.
INDAP, por su parte, opera programas de apoyo crediticio y asistencia técnica para mitilicultores artesanales que buscan formalizar y escalar sus operaciones. En 2024, más de 340 productores de Chiloé accedieron a financiamiento INDAP para mejoras en infraestructura de cosecha y procesamiento primario, según datos de la Dirección Regional de la institución.
La mitilicultura en la Región de Los Lagos se encuentra en un momento bisagra. Tiene la escala, la vocación territorial y el reconocimiento internacional para consolidarse como industria de clase mundial. Pero enfrenta simultáneamente el desafío climático de las FAN, la presión regulatoria del DS49, la brecha tecnológica entre grandes y pequeños operadores, y la exigencia creciente de los mercados por trazabilidad y sostenibilidad verificable. Las respuestas no vendrán solo del sector privado ni solo del Estado: la colaboración entre empresas, centros universitarios regionales, gremios como AmiChile y organismos como CORFO, SERNAPESCA y SUBPESCA es la única ecuación que hace viable el salto cualitativo que el sector necesita. El territorio tiene los recursos; lo que se construye ahora es la inteligencia colectiva para gestionarlos.